DentalCare monthly updates

NEWS AND ANNOUNCEMENTS

Quisque eget sem urna. Donec at vestibulum nibh, non bibendum est. Curabitur eget tincidunt eros.


Transtornos-durante-la-Lactancia.jpg

La lactancia materna puede originar a menudo algunos trastornos del pecho, como la mastitis o las grietas. Existen algunos remedios y recomendaciones que te ayudarán a prevenir y curar estos problemas para seguir con una lactancia feliz.

Sin la información adecuada para afrontar y resolver de la mejor manera todos los trastornos que pueden aparecer en el pecho durante la lactancia materna, muchas mamás tiran la toalla o sufren las tomas como un molesto ritual.

Es fundamental informarse correctamente sobre la prevención a adoptar durante el embarazo y después del nacimiento del bebé, saber cómo reconocer los síntomas de los trastornos del pecho y cómo actuar de forma adecuada. De este modo, las mamás podrán evitar posibles grietas, mastitis u obstrucciones mamarias, entre otros.

Empezar con buen pie

Es aconsejableponerse al niño en el pecho poco después de su nacimiento, de manera que se estimule la subida de la leche y se habitúe al pequeño a actuar por instinto. Gracias a la presencia del personal médico del hospital, en los primeros días podrás pedir consejos para llevar a cabo una lactancia correcta.

Si el niño se agarra al pecho de la forma adecuada, la succión nunca debe ser dolorosa ni provocar irritaciones, ni siquiera cuando es de una duración prolongada. En cambio, si durante la toma se advierte dolor o el pezón queda aplastado, es preciso corregir la forma de succión de inmediato, para evitar complicaciones a la madre y garantizar el alimento suficiente al bebé.

Prevenir los trastornos del pecho

Unas sencillas reglas te permitirán prevenir los trastornos del pecho, que podrás empezar a preparar para la lactancia ya durante el embarazo, reforzando los pezones:

Durante el período de la lactancia conviene…
• prestar la debida atención a la posición en la que el pequeño succiona
• realizar tomas frecuentes variando de vez en cuando la posición del pequeño
• mejorar el drenaje del seno aplicándote compresas calientes antes de la tetada, apretándote el pecho de forma natural y realizándote masajes
• evitar los sujetadores demasiado estrechos y la ropa ajustada.


Control-Postparto.jpg

40 días después, toca revisión.

Comprobar que tu cuerpo se está recuperando correctamente tras el nacimiento de tu hijo y despejar dudas sobre cuestiones como la anticoncepción o la lactancia. Éstos son los objetivos de la visita puerperal.

Seis semanas después de haber dado a luz tienes una cita obligada con tu ginecólogo. Pasada la llamada cuarentena, tu cuerpo debería haberse recuperado físicamente de los cambios a los que ha estado sometido estos nueve meses. Para cerciorarse, necesitas pasar un completo examen médico.

En la consulta del ginecólogo

Son varios aspectos los que tu médico valorará para revisar tu estados y darte el alta. Aparte del peso y la tensión arterial, se comprueba:

La involución uterina. A través de un tacto vaginal, tu médico se asegurará de que el útero ha vuelto a su tamaño y forma habitual. También en este mismo examen, descartará la presencia de miomas o la posibilidad de que, si ya los tenías antes de quedarte embarazada y habían crecido durante la gestación por acción de las hormonas, hayan recuperado su forma y tamaño anterior.

La cicatrización de la episiotomía. El ginecólogo comprobará que todos los puntos han cerrado correctamente y que las molestias han cedido. Si no fuera así, y aún remitieras dolor, te planteará alguna solución, como infiltraciones en la zona. En dos semanas, aunque, en ocasiones durante la primera, ya suele estar cicatrizada, pero para que el proceso se considere completo deben pasar tres semanas. Si a los 10 días notaras molestias u observaras que algún punto no ha caído, es mejor que adelantes tu cita. En el caso de que tu parto haya sido mediante cesárea, el médico se asegurará de que no ha habido problemas de cicatrización de la sutura, ni se hayan formado queloides, ni hernias.

Los loquios. Este exudado genital va variando a lo largo de los días tanto en aspecto como en cantidad. Los primeros días, los loquios serán intensos y rojos, a modo de menstruación, para pasar a ser más claros y menos abundantes hasta los 30 o 40 días, momento en el que deberían haber desaparecido.

Estado del periné y de la zona perineal. A través del tacto vaginal y el examen con el espéculo, se comprueba si has recuperado el tono perineal, y se descarta la presencia de granulomas, desgarros… Si el ginecólogo observara una hipotonía en la zona –algo más común en los partos vaginales, sobre todo si no has realizado previamente los ejercicios de refuerzo de suelo pélvico-, te recomendaría acudir a un fisioterapeuta especializado para iniciar, cuanto antes, la recuperación. Ten en cuenta que es fundamental para evitar problemas como la incontinencia urinaria o el dolor en las relaciones sexuales.

Exploración de las mamas. Si has decidido amamantar a tu hijo, comprobará que la succión no te ha provocado grietas en el pezón, y que no presentas retenciones ni riesgo de mastitis.

Vuelta a la normalidad

La visita puerperal no se ciñe solo a aspectos ginecológicos. Además de aportarte información sobre cuestiones prácticas como la alimentación –la conveniencia de iniciar un régimen de adelgazamiento o la dieta más completa si estás lactando- o la vuelta a la actividad física, tu médico valorará tu estado emocional para descartar cualquier síndrome depresivo.

Y puesto que en esta consulta, tu médico te dará el visto bueno para reanudar las relaciones sexuales, deberéis hablar del método anticonceptivo que mejor se ajuste a tu caso. Si la madre está dando el pecho, las opciones son el preservativo o los anticonceptivos orales con progestágeno. Pero además, indicará la conveniencia de utilizar un lubricante durante tus primeros contactos, especialmente, si estás lactando. En estas circunstancias se produce cierta sequedad vaginal, que unida al miedo al dolor por la episiotomía, da lugar a que la mujer contractura la musculatura perineal, y favorezca la aparición de molestias en las relaciones.

Si durante tu embarazo has sufrido diabetes gestacional, preeclampsia o fallos en el funcionamiento de la tiroides, será necesario un control posterior para comprobar que el problema ha remitido. Así, te practicarán una curva de glucemia si tu caso era una diabetes gestacional; análisis de sangre periódicos para estudiar la evolución de tus hormonas tiroideas o controles de la tensión durante tres meses después del parto


Dolor-y-Analgesia-del-Parto.jpg

El parto suele ser un proceso doloroso. Generalmente el dolor puede ir en aumento, pero no hay grandes diferencias entre dilatación y expulsivo, aunque lógicamente cada caso es diferente. La tolerancia y la vivencia del dolor del parto puede ser muy variable en cada mujer, y por lo tanto no debe idealizarse un sólo tipo de analgesia durante el parto.

Puede ser normal experimentar el parto sin ningún tipo de anestesia, que la madre prefiera recibir una cierta ayuda, farmacológica o no, o incluso optar por una anestesia epidural, que elimina completamente el dolor. Cada una de estas opciones tiene sus pros y sus contras.
¿Qué métodos no farmacológicos existen para aliviar el dolor durante el parto?

Masaje

Con la manipulación de tejidos blandos se consigue relajar los músculos que están más contraídos además de disminuir la ansiedad de la mujer.

Hidroterapia

El sumergirse en agua caliente durante la dilatación puede ser muy positivo para algunas mujeres, dado que ayuda a la relajación, lo cual puede reducir la ansiedad. No existen evidencias de que acorte el parto, pero puede mejorar mucho la percepción y subjetivamente convertirlo en un proceso más corto. La temperatura del agua no debe superar los 37ºC y no se aconseja estar más de 2h. Se recomienda empezar la inmersión cuando se esté en una dilatación de 5cm. El romper bolsa no contraindica la inmersión en agua.

Distracción

Se trata de una protección sensorial que permita a la gestante aumentar otros estímulos sensoriales, sobre todo, auditivos, visuales y táctico-cinéticos (música, moverse…)

Esferodinamia

Consiste en el uso de un balón en el que se sienta la mujer separando las piernas y realizando movimientos de la pelvis. Estos movimientos pueden ser circulares, de adelanta para atrás… con el objetivo de mover la pelvis y ayudar en el encajamiento del bebé.

Relajación

Utilizando técnicas de relajación (visualización, respiración) se consigue disminuir el nivel de ansiedad de la mama además de controlar la respiración y aumenta la sensación de control durante el parto.

¿Qué métodos farmacológicos existen para aliviar el dolor durante el parto?

El óxido nitroso

El óxido nitroso, también llamado el gas de la risa, es un gas inhalado formado al 50% por oxido nitroso y oxígeno, que se usa para aliviar el dolor de la mujer durante el periodo de dilatación. Es fácil de administrar, tiene un inicio y duración de efecto corto, no afecta a las contracciones uterinas ni al bebé. El efecto de este gas no es anestésico sino que ayuda a relajar a la madre durante las contracciones.

La mujer debe iniciar a inspirar óxido nitroso justo antes del inicio de la contracción para que el efecto del gas sea máximo en el momento máximo de la contracción. Durante su uso se deberá controlar la respiración de la mujer así como que es recomendable que esté sentada o estirada en la cama para evitar mareos si estuviera de pie. Existe evidencia científica de que el óxido nitroso es seguro para madre y feto, y de que mejora la percepción del parto de forma objetiva. Está aceptado como método analgésico por diversas sociedades científicas internacionales.

La analgesia epidural

La analgesia epidural es una opción analgésica muy habitual que se ofrece a las mujeres durante el trabajo de parto para aliviar el dolor. Se recomienda poner la analgesia a partir de los 3 o 4 cm de dilatación, cuando las contracciones ya se han instaurado, hasta el momento en que poner la analgesia epidural no sería eficaz, es decir, parto inminente.

Es la mujer quién debe decidir cuándo desea ponerse la analgesia epidural, y junto con la matrona decidirán el momento más adecuado para su administración valorando las necesidades de la mujer y la evolución del parto. La analgesia epidural es muy segura pero debe utilizarse siempre por profesionales especialistas. Su principal ventaja es que elimina de forma completa el dolor, y su principal inconveniente que puede incrementar discretamente la duración del expulsivo y la necesidad de un parto instrumentado.


Ecografía-Obstétrica.jpg

Ecografías Obstétricas

La ecografía obstétrica es un examen médico de alta complejidad y debe ser efectuada sólo por un médico ginecólogo capacitado en esta especialidad.

Dentro de los servicios que ofrece la Dra. Mónica Medina , se encuentran las ecografías obstétricas, parte importante en el control del correcto desarrollo de su embarazo.

El examen consiste en que el médico aplica una pequeña cantidad de gel sobre el abdomen materno, para después pasar por encima una sonda metálica que emite ultrasonidos. Al atravesar el útero y alcanzar la posición del feto, los ultrasonidos se reflejan, y se transforman en la imagen de su bebé que puede observar en la pantalla.

Este procedimiento se lleva a cabo sin ningún peligro ni dolor, para usted o su bebé, y le ayudará a controlar el desarrollo de su hijo, detectar ciertas anomalías o saber el sexo del pequeño.

Ecografías durante el embarazo

La ecografía es un procedimiento que permite cerciorarse que el desarrollo físico y psicomotor del bebé estén normales y poder diagnosticar precozmente algunas patologías y prevenir otras.

Con este examen es posible examinar al bebé no sólo por su exterior, sino que además se visualiza cada uno de sus órganos internos (cerebro, corazón, hígado, riñones, entre otros).

El examen ecográfico permite saber si el bebé está “sano” y si tiene el peso y desarrollo que le corresponde a su edad. También permite establecer la “amenaza de parto prematuro” mediante el examen del cuello uterino, la placenta previa, alteraciones en la cantidad de líquido amniótico y anomalías del  cordón umbilical.

Se aconsejan que sean cuatro ecografías:

  • PRIMERA ECOGRAFÍA: se realiza entre las 7 y 9 semanas de gestación. Entre sus objetivos están el precisar la edad gestacional del bebé; diagnosticar embarazos múltiples (gemelos o mellizos); y comprobar la ubicación normal del feto.
  • SEGUNDA ECOGRAFÍA: se realiza entre las semanas 12 y 14. Se efectúa  para descartar posibles malformaciones fetales y determinar si existen alteraciones cromosómicas (Down y otras).
  • TERCERA ECOGRAFÍA: se realiza entre las 22 y 24 semanas. Su objetivo es el examen exhaustivo de la anatomía fetal para asegurarse de su normalidad, descartando así, patologías diversas como cardiopatías congénitas. En esta ecografía se puede diagnosticar el sexo con certeza cercana al 100 por ciento.
  • CUARTA ECOGRAFÍA: Se realiza entre las 32 y 34 semanas. Ésta permite cerciorarse del adecuado crecimiento estatural del feto y ubicación definitiva de la placenta, entre otras.

 Ecografía 3D

Es recomendable realizar la ecografía tridimensional (3D) desde la semana 24 hasta la 34. Éste tipo de ecografía permite la reconstrucción tridimensional de la morfología externa del embrión o de los huesos en imágenes.

Doppler Fetal

El Doppler materno-fetal es la tecnología que mide los flujos de sangre que irrigan la placenta, las arterias umbilicales fetales y las arterias cerebrales fetales. Estas mediciones permiten obtener valiosa información sobre el estado de oxigenación del feto como también pronosticar el riesgo de hipertensión arterial materno durante su embarazo.


Diagnóstico-Prenatal.jpg

Entendemos por diagnóstico prenatal el conjunto de pruebas diagnósticas que llevamos a cabo durante el embarazo para intentar identificar la presencia de posibles defectos congénitos en el feto o bien factores de riesgo maternos que pueden requerir controles estrictos a lo largo de la gestación. El diagnóstico precoz de cualquier defecto congénito en el feto posibilita la adopción de las medidas más adecuadas, tanto durante el embarazo como durante el parto, para evitar riesgos innecesarios a la madre e hijo e intentar mejorar el pronóstico del neonato tras el nacimiento. En casos seleccionados, hoy en día se puede realizar tratamiento intraútero de determinados defectos congénitos. Asimismo, ante la presencia de según que patología fetal, el estar preparados para recibir al neonato por parte de un equipo multidisciplinar podrá mejorar el pronóstico postnatal del recién nacido. Por otra parte, el conocer la patología del futuro bebé permite a los padres tomar la decisión que consideren más oportuna respecto a la continuación del embarazo.

Gestantes de alto riesgo

Existe una serie de condiciones que incrementan la posibilidad de tener un hijo con defectos congéni­tos o alteraciones del crecimiento intrauterino. Esas condiciones o factores de riesgo son las que motivan que en una determinada embaraza­da, además de las pruebas de control rutinario, sea aconsejable efectuar unas pruebas específicas. Debe considerarse como gestante de alto riesgo aquella mujer embarazada en la que concurran una
o varias de las siguientes condiciones: 

  • Hijo anterior con anomalías cromosómicas u otros defectos congénitos.
  • Madre o padre portadores de alguna anoma­lía cromosómica.
  • Padecer alguna enfermedad ligada al cromo­soma X.
  • Padecer alguna enfermedad crónica como la diabetes o determinados trastornos endocrinos.
  • Tener antecedentes familiares de malforma­ciones, anomalías cromosómicas o alteraciones metabólicas congéni­tas.
  • Haber ingerido medicamentos contraindica­dos durante el embarazo.
  • Estar expuesta, por razones laborales o co­yunturales, a radiaciones o productos tóxicos.
  • Haber contraído ciertas infecciones durante la gestación.
  • Gestación gemelar.
  • Obesidad materna.
  • Edad materna avanzada.
  • Gestación tras técnica de reproducción asistida.

La posibilidad de que una embarazada con uno o más de tales condiciones sea portadora de un feto con un defecto congénito se multiplica por un factor mayor o menor que depende de la condición alte­rada detectada.


Prevención-de-Patologías-Obstétricas.jpg

En algunos embarazos, la salud e incluso la vida del feto o de la madre corren altos riesgos. Estos son evitables y tratables con una oportuna atención médica. Sepa cuáles son las enfermedades y principales riesgos en el embarazo, así como el rol clave de la prevención y el control prenatal.

Tanto la mujer que se embaraza y la vida que gesta en su útero están expuestas a eventuales enfermedades y hasta la muerte de alguno de ellos, en el peor de los casos. El riesgo obstétrico es tan natural –aunque evitable y tratable- como la maravillosa experiencia de concebir un hijo.

En el caso de una mujer sana y que desarrolla un embarazo normal el riesgo es bajo. Aún así una de cada diez futuras mamás o su feto presentan alguna enfermedad previa o durante el embarazo, condición que la medicina materno-fetal denomina “alto riesgo obstétrico”.

Sin duda el peor escenario ante esta realidad es la muerte del niño, ya sea durante la gestación o al nacer. Este riesgo extremo significa la muerte de 8 de cada mil fetos o recién nacidos durante el periodo perinatal, que va desde el sexto mes de embarazo hasta el primer mes de vida.

Principales riesgos para el feto

En el caso del niño en gestación los principales riesgos de mortalidad son:

  • El parto prematuro, que se considera a los niños que nacen antes de las 37 semanas de embarazo. Uno parto normal ocurre a las 40 semanas de embarazo.
  • La restricción de crecimiento del feto, el niño en gestación deja de crecer por problemas de la placenta.
  • Malformaciones congénitas, como las cardiacas o del sistema nervioso central.

Si bien la gran mayoría de los niños sobrevive a estos riesgos obstétricos, un número importante de ellos sufrirá de enfermedades a lo largo de su vida. Alteraciones en el desarrollo neurológico, daños visuales o problemas para hablar o caminar son propias de niños prematuros. Enfermedades cardiovasculares, como diabetes o hipertensión, tendrán en su vida adulta aquellos niños que sufrieron restricción de crecimiento durante su gestación.

Aunque para la familia la espera de gemelos o trillizos es una bendición, también es cierto que los embarazos múltiples son de alto riesgo. Sobre todo son altamente riesgosos los casos de siameses, más aún si los mellizos unidos comparten órganos vitales. La contaminación ambiental y altos niveles de estrés también pueden ser factores de riesgo para una embarazada y su niño en gestación. A pesar de que no se ha comprobado la relación directa entre polución y alto riesgo obstétrico, de todas maneras es recomendable que las embarazadas procuren ambientes libres de contaminación y eviten situaciones de estrés que pudieran afectar su embarazo.

La mujer embarazada también puede presentar enfermedades que la exponen a morir, aunque en un porcentaje mucho más bajo que el del feto. Sin embargo, es más frecuente que en las futuras mamás se agraven enfermedades previas al embarazo, como diabetes, o que también surjan patologías propias del periodo de gestación, como la hipertensión inducida por el embarazo que es la principal causa de muerte materna.

Importancia de la prevención y el control prenatal

“En los embarazos de alto riesgo la medida más oportuna es el control prenatal. Si la embarazada se controla bien, el riesgo de enfermedad o muerte para ella y el feto disminuye”. El especialista aconseja un control mensual hasta el cuarto mes de embarazo, luego controles cada tres semanas, cada quince días y un control semanal en el último mes de gestación. Los controles oportunos son vitales para la salud de la madre y del feto.

Prevención, control prenatal estricto y uso de medicamentos sólo en casos justificados son elementos claves para el bienestar de la futura madre y el hijo que espera.


Control-del-Embarazo.jpg

Se confirma el embarazo, se calcula la fecha probable del parto y las semanas del embarazo al momento de la consulta. Esto es importante para poder verificar, en los siguientes controles, si el crecimiento del bebé está de acuerdo con el tiempo de embarazo.

Se registra el aumento de peso y se mide la altura. Este dato permitirá saber, en futuros controles, si el aumento de peso de la madre es el adecuado. Se estima que en un embarazo saludable la mujer puede aumentar hasta 12 Kg. Aquéllas con obesidad o sobrepeso previos, hasta 7,5 kg.

Se solicita análisis de sangre y orina. Esto permite prevenir o detectar si hay anemia –una disminución de los glóbulos rojos en la sangre- o infecciones urinarias.

Se indica un examen de la dentadura. En los primeros meses del embarazo es imprescindible una visita al dentista para cuidar que los dientes estén en buenas condiciones. De esta manera se pueden evitar posibles infecciones. Por otra parte, la demanda de calcio que implica la gestación hace que la dentadura sea muy vulnerable a las caries. Se recomienda que la embarazada se cepille los dientes dos veces por días como mínimo.

Se controla la presión arterial y el pulso. Los signos vitales maternos dan cuenta al profesional de cómo el organismo materno se ha adaptado al nuevo estado.

Se aconseja sobre la toma de hierro, ácido fólico y vitaminas. La dieta habitual de la embarazada, aun en los mejores casos, es incapaz de proveer una cantidad de hierro tan elevada como la requerida en el segundo y tercer trimestre del embarazo. Por eso la administración suplementaria de hierro es una práctica reconocida para evitar la anemia.

Se le administra a la madre ácido fólico, para favorecer el desarrollo normal del bebé. Lo ideal es que se comience a tomarlo desde antes de quedar embarazada. De allí la importancia de la consulta preconcepcional .

Se aconseja sobre una buena alimentación. Una alimentación completa y variada resulta fundamental para la salud de la madre y el crecimiento del niño. El Equipo de Salud aconseja sobre el mejor aprovechamiento de los recursos para lograrla.

Se mide la panza para saber cómo crece el bebé. Una buena alimentación de la mujer embarazada favorece un normal crecimiento del bebé. Mes a mes el profesional, con una cinta métrica llamada “cinta obstétrica”, controla el crecimiento por encima de la panza.

Se solicita una ecografía. Una primera ecografía permite confirmar la edad gestacional. Luego se solicita otra ecografía, en la segunda mitad del embarazo, para controlar el crecimiento del bebé.

Se previenen posibles enfermedades. El control es un espacio que le permite a la embarazada y a su pareja informar al profesional sobre cualquier síntoma que reconozca como distinto a lo habitual. De esta forma podrá quitarse las dudas y colaborar en la detección de enfermedades.

Se brinda información sobre el parto. El control del embarazo es el momento ideal para informarse sobre todo lo que puede ocurrir en el momento del parto. Para ello, en muchos Centros Asistenciales, se les solicita a las embarazadas y sus parejas que asistan a charlas informativas. Allí se aclaran temas como el inicio del trabajo de parto, cuándo internarse, cuáles son los signos de alarma, cuándo hacer una consulta oportuna, etc.

Se prepara a la futura mamá para una lactancia exitosa. La información sobre cómo amamantar y cuál es la mejor preparación para una lactancia exitosa, también deben ser impartidos por el profesional que controla el embarazo. El cuidado de las mamas y el conocer el modo correcto de amamantar, son condiciones que favorecen el éxito y, por lo tanto, un bebé bien nutrido.

Se indican las vacunas necesarias. La dosis anual de la vacuna de la gripe y una dosis de triple acelular luego de las 20 semanas de gestación. Si la embarazada no tenía ninguna dosis de la vacuna antitetánica además recibirá un refuerzo de la doble bacteriana.

Se registran todos los datos y recomendaciones en el carné perinatal o libreta sanitaria. Esta libreta es la herramienta fundamental de un buen control del embarazo. La mamá debe llevarlo consigo siempre que asiste a una consulta y se interna para dar a luz. El profesional anota en él los resultados de los controles y sus indicaciones para la madre. Esta información es de suma importancia porque permite que un nuevo profesional, ante cualquier consulta o momento del parto, conozca todo lo que aconteció durante el embarazo. Después del nacimiento, se lo deben devolver a la madre al salir de alta de la maternidad, para que lo lleve en las consultas posteriores al parto.


Copyright Dra. Mónica Medina 2018. Derechos reservados. Otro producto de Kraken Digital